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Resiliencia y Educación

 

¿Resi…qué?
 
¿Se trata de algo nuevo? ¿Es la solución a todos los problemas? ¿Será una nueva postura, algo snob de ciertos círculos sociales? ¿Qué es, entonces la Resiliencia?
Antes de comenzar a definirla y a ponerla en práctica, no estaría de más mirar en perspectiva el contexto en el cual comienzan a aparecer nuevas teorías o, al menos, sesgos nuevos dentro de teorías que surgieron hace mucho.
Al remontarnos a los comienzos de la vida social la relación existente por excelencia era la de dominadores-.dominados o explotadores- explotados.
Hoy continúan estas dicotomías pero con otras aristas y otros nombres. Actualmente estos grupos reciben las nominaciones de Incluidos - Excluidos.
Si desde las políticas de Estado se mantiene esta diferencia social es imperativa la búsqueda de estrategias que acerquen a los grupos para que la comunidad social pueda trabajar unida teniendo como baluarte las propias diferencias.
En esta idea se sostienen los andamios de la diversidad: el derecho de ser diferente, a tener la propia identidad y que ello sea motivo de inclusión y no de marginación.
Es gracias al encuentro con ese otro diverso que puedo reconocerme como alguien distinto, como otro.
Es gracias a ese otro diferente a mí, que tengo la posibilidad de encontrar mis similitudes, lo que nos aúna.
Si ignoro a ese otro, en realidad me estoy ignorando a mí mismo porque solamente tendría la oportunidad de mirarme en los otros a los que considero en situación de “igualdad”, pero se trataría de una igualdad “ficticia” , una suerte de espejos con mil caras en el que siempre recibiría ecos en serie.
Pero al mismo tiempo, esta diversidad nos iguala en el derecho de ser distintos. Todos tendríamos el derecho de optar por ideales políticos democráticos, identidades sexuales, religiosas, distinguirnos y valorarnos por nuestras etnias, culturas. Se trataría de darle a la tolerancia por la diversidad el lugar de dignidad humana que requiere y estar agradecido por ello.
En este contexto ideológico, la Resiliencia entra a tomar un lugar preponderante porque es gracias a los aportes de otro significativo que podemos gozar de un “estado de resiliencia”.
Las instituciones educativas cumplen una función de envergadura para que ese estado sea logrado desde edades muy tempranas.
La Escuela tiene, entre sus múltiples fines, respetar los derechos humanos de cada niño o niña, de cada una de las familias integrantes de cada comunidad para preparar ciudadanos responsables y dignos que elijan la paz por sobre la violencia, la igualdad entre los seres humanos, los géneros, las culturas tomando esto como posibilidad de aprendizaje e intercambio y no como obstáculo.
El peso de la obligatoriedad que tiene la Escuela, el lugar distintivo que ocupa dentro de la sociedad, las múltiples funciones que ella desempeña, hace que la Institución Educativa, desde siempre ,pero más necesariamente en estos últimos y convulsionados tiempos, actúe como mediadora, como bisagra social en contextos de desigualdad.
El fortalecimiento de los niños y niñas y de sus familias; el fortalecimiento de los agentes educativos que integran la Escuela, el poder trabajar en redes desde la inclusión con los invalorables objetivos que esgrime la Resiliencia, hace que la gestión educativa tenga un para qué: unir fuerzas entre la sociedad civil y el Estado para que las nuevas políticas apunten a la tolerancia por la diferencia y al enriquecimiento que eso brinda.
Es requerimiento fundamental que estas fuerzas se junten porque, de seguir con las posturas desencontradas, estaría recrudeciendo- como desde ya hace tiempo podemos observar- los fenómenos de violencia que azotan y agotan a la sociedad.
La Resiliencia no es un fenómeno casual. Ni siquiera es un fenómeno. No viene a dar respuestas, sino a dar la oportunidad de posicionarnos desde diferentes veredas: la propia y la de los otros, para poder mirar la misma comunidad desde puntos de vista diferentes para encontrar las respuestas que cada sociedad necesita y permitir que se generen nuevos interrogantes a trabajar.
Si tomáramos a la Resiliencia como el salvoconducto a los males de Pandora, se estaría tergiversando su sentido y, sobre todo, actuando de manera reduccionista, simplista y lineal frente a la complejidad y multicausalidad de los hechos sociales.
 
Definiendo cuestiones con la ayuda de otros
La Resiliencia es un término que proviene de la física y se refiere a la capacidad de un material de recobrar su forma original después de haber estado sometido a altas presiones.
¿Qué es la Resiliencia? - se pregunta Emiliano Galende[1]. Para explicarla, contesta:“Cierta sorpresa rodea a la respuesta. Se trata de algo que pertenece a la experiencia común (siempre supimos de su existencia), pero a la vez nos interroga, cambia el eje sobre el cual estamos habituados a pensar los temas de salud y sus soluciones. Se trata de un llamado, entre otras cosas, a ocuparnos no sólo de las “víctimas” de los factores de riesgo, sino a explorar y conocer a aquellos que tuvieron éxito frente a la adversidad o que se enriquecieron como personas con ella. Pensar la Resiliencia es subvertir la idea de causalidad que gobierna el pensamiento médico positivista y algunas concepciones de la salud. Es pensar a un individuo, no como víctima pasiva de sus circunstancias, sino como sujeto activo de su experiencia”…”La adversidad misma, en términos de situaciones críticas que se imponen al individuo, es productora de esa integración que es condición para una subjetividad resiliente, es decir, productora en el sujeto de nuevos significados y valores que surgen en la experiencia y determinan un sentido posterior: “Cuando me pasó eso…aprendí”. Ese aprender es en sí mismo un conocimiento y un nuevo recurso integrado al cuerpo, a la mente y a la acción socio comunitaria del individuo. ¿Una nueva disciplina? Quizá más bien una nueva mirada sobre viejos problemas del hombre”
 
El eje ha cambiado. Desde aquella relación entre condiciones socioambientales, familiares y la salud, hacia los problemas de la inclusión y la exclusión sociales. La principal ventaja consiste en que con la categoría de Resiliencia no se patologiza la pobreza y la exclusión social, sino que más bien se amplían sus horizontes para su comprensión.
En la historia de la humanidad, los grandes resilientes han sido aquellos que fueron capaces de hacer algo para cambiar el contexto sociocultural en el que estaban inmersos. Justamente no se caracterizaban por la sumisión y obediencia debida.
Resiliente es aquel que es capaz de “patear el tablero”, de romper con los moldes o paradigmas, a luchar entre lo instituido y lo instituyente. Es el creador del cambio y el que cambia con su propia creación. Se trata de transformaciones de tal magnitud que impactan en los otros individuos generando una “oleada de transformaciones” para poder enfrentar las adversidades que se presentan.
Ser resiliente no se trata de ser un sobre adaptado. Mucho menos un inadaptado social o un “desobediente” de las pautas o normas sociales, sino que es aquel sujeto perceptivo y sensible capaz de poner en juego su mirada crítica del entorno al cual pertenece y actuar en consecuencia para mejorar el panorama social a la vez que cumple con sus propios deseos de realización.
No se trata de un individuo que busca ser feliz en soledad, sino que intenta mejorar sus propias condiciones y la de todos los otros individuos a quienes respeta como seres humanos dignos de estar mejor a pesar de las adversidades.
La Resiliencia como concepto brinda un optimismo realista ya que va a la búsqueda de los recursos disponibles de las personas para avanzar constructivamente aún a pesar de serias dificultades.
También nos enseña que estas dificultades nos pueden fortalecer si contamos con “apoyos” para hacerles frente.
 
Factores protectores
Entendidos como las características, hechos o situaciones propias del sujeto o de su entorno que elevan la capacidad para hacer frente a las adversidades o disminuyen la posibilidad de desarrollar desajuste psicosocial frente a la presencia de factores de riesgo.
Entre los factores protectores - según Susana Gamboa de Vitelleschi[2] - podemos incluir:
Vínculos positivos de aceptación
Redes de soporte social
Clima emocional positivo para el desarrollo
Aptitudes y habilidades en los cuales se considere “idóneo”
Sentido del humor
Autonomía e independencia
Control interno
Flexibilidad
Automotivación
Sentimientos de autoestima y confianza en sí mismo
También, sumados a los factores protectores internos, hay factores ambientales que presentan las diferentes instituciones de la sociedad, como ser la familia, la escuela, los grupos de pares, etc. que promueven la Resiliencia.
 
Algunos de los Factores de riesgo:
Violencia familiar o social
Enfermedad mental de los padres
Abandono
Adicciones
Pobreza crónica
Otros
La Resiliencia invita a dialogar con el conflicto, con lo negativo, justamente para no negar su existencia y fortalecernos a medida que vamos resistiendo su avance.
Se trata de rechazar la soledad, el abandono de la transmisión cultural, que comienza en el instante mismo en que nadie dice “NO”.
Es innegable que debemos reconstruir los vínculos y hacerlo singularmente.
La función se construye y se sostiene “creando al otro”, subjetivándolo, dándole contenidos.
Se trata de una ardua tarea, azarosa si se quiere, pero sorprendente al fin.
Subjetivar es alojar al otro y”darle la palabra”. Es respetarlo, escucharlo. Sólo así se logra que un sujeto conforme su mundo interno de pensamientos y sentimientos.
Según Pichón Riviere, la familia y los sujetos que la componen son emergentes epocales, productos de una época y un tiempo determinados.
En este contexto, la Institución Educativa puede ser agente de cambio, a falta de figuras de apego primordiales o deficitarios, la tarea profesional docente puede abocarse a la reconstrucción a partir de la crisis, del desamparo, de las incertezas, intentando descubrir el aspecto resiliente en cada uno de sus integrantes.
 
La importancia de los vínculos
Hay tantos docentes como alumnos haya. Cada docente se vincula con su alumno de una manera particular y única. La relación que tiene con Juan, nunca será igual a la que tiene con Pedro o con María, por la sencilla razón de que Juan , Pedro y María no son iguales y porque el docente no será igual con cada uno de ellos ni tampoco será vivido experiencialmente de la misma manera por sus diferentes alumnos.
El vínculo también es un proceso de construcción continuo. El vínculo también se construye.
 
La mirada constructivista y los vínculos
El Constructivismo se basa en la adquisición de nuevos conocimientos mediante el aporte de otros más “capaces”. Se trata de una teoría social desde el punto de vista que apunta a que el conocimiento se realiza intersubjetivamente y de “afuera hacia adentro” negando todo tipo de concepción genética y madurativa sostenida anteriormente
En cuanto al vínculo, también es una construcción, ya que en esta relación se van cayendo constructos de relaciones anteriores, maneras de relacionarse que en otras circunstancias no dieron resultados afectivos positivos. El miedo a la pérdida se reemplaza por la posibilidad de aprender algo nuevo de lo que se vivencia, se trata de ayudar al otro a que pueda vencer el miedo a la resistencia, al cambio; de que pueda comprender que tiene el derecho y la capacidad de relacionarse con los otros desde su propia subjetividad.
La relación que se establezca tiende a ser dialéctica en vez de dilemática. “Las situaciones que impiden el cambio son las que se plantean de manera dilemática como opción entre el “sí y el no”. Son opuestas a las situaciones dialécticas, donde a través del proceso de interjuego se maneja el problema hasta resolverlo en forma de una solución, que es una síntesis, que se transforma a su vez en el punto de partida de una síntesis, es decir de una nueva situación dialéctica.” (Pichón Riviere[3]. 1970).
 
La teoría puesta en acción
¿Qué actividades podemos hacer desde el aula para fortalecer los factores protectores que apunten al logro de un estado de Resiliencia?
Trabajar en forma articulada, en proyectos en el que la necesidad de la labor en red sea primordial como disparador.
No soslayar los conflictos.
Elaboración de proyectos a partir de los niños/as.
Trabajar en grupos cooperativos
Integrar a las familias en los proyectos programados.
Ampliar los ámbitos de trabajo integrando instituciones barriales.
Trabajar a manera de talleres.
 
Algunas actividades para trabajar en el aula
Te cambio un problema: Se trata de escribir de manera anónima en un papel alguna preocupación o dilema que se estuviera atravesando y colocarlo en un buzón. Revolver los papelitos y luego repartirlos para que cada uno que recibió “el problema del otro” piense una posible solución y la escriba en la parte de atrás del problema planteado. Nuevamente se colocan los papeles en el buzón. Alguien designado como coordinador irá leyendo solamente las posibles soluciones que se aportaron. Cada uno/a, se apropiará de la/s solución/es que considere más conveniente/s.
 Pasando lista:  se entrega a cada niño/a la lista fotocopiada del grado. Cada niño/a escribirá algo agradable de los compañeros de la lista. Se entregan las listas y luego se leerá lo que escribieron los chicos.
Comenzando el día: Empezar el día con una frase traída por los alumnos. Esto puede hacerse diaria, semanal, quincenalmente o con la frecuencia que se considere necesaria. Se analiza y debate y se trata de “encontrar” un ejemplo de la convivencia diaria en la que esa frase pueda encuadrarse. Por ejemplo si se toma la frase: “-¿Dónde vas?
-Con suerte, hacia delante” (Frase extraída de la película Ratatouille), se pueden trabajar diferentes cuestiones con ejemplos de la vida diaria en la que no siempre avanzamos, en donde muchas veces debemos retroceder para luego avanzar, etc.
Juicio animal: El uso de las fábulas es muy productivo ya que ponen en otros circunstancias difíciles de asumir. El docente puede seleccionar diferentes fábulas con sus correspondientes versiones. Una vez leída, los chicos/as pueden dramatizar “juicios” a los personajes desde la defensa o desde la postura de fiscal. Mientras tanto el jurado puede escribir preguntas a los “acusados” las que les irán llegando por medio de un “correo anónimo”. Los alumnos irán respondiendo las preguntas desde su rol del personaje que le tocó dramatizar. Las respuestas serán llevadas al debate posterior en clase.
Cartelera de opiniones: Semanalmente –o con la frecuencia que se considere necesaria- se “colgarán” hechos sucedidos en la sociedad, en el barrio, dentro de la Institución, etc. Los alumnos irán colocando sus opiniones sobre el hecho en cuestión. Se realizará la “recogida de opiniones” y se realizará una especie de asamblea para analizar las posturas de cada opinión y reflexionar sobre ello.
Trabajo a la bolsa: Se trata de pedir ayuda y de brindarla. Se ponen por escrito tarjetitas en las cuales se realice un pedido, por ejemplo” Necesito que alguien me ayude a ordenar los libros de la biblioteca del aula”. La persona interesada, recogerá el papelito y ayudará a la persona necesitada. Se pone como requisito que antes de terminar la semana, los pedidos de ayuda estén todos atendidos. Finalmente se hará una puesta en común sobre los resultados de las ayudas y, a la vez, cómo se sintieron las personas en el momento de pedir la colaboración de los otros y aquellos que pudieron ofrecerse como ayudantes. Es indispensable tener en cuenta que tal vez los alumnos ayudados no recibieron la ayuda deseada para dar paso a que recibieron la ayuda que los otros pudieron dar y que todo tiene posibilidad de ser mejorado con la interacción constante.
Te enseño mi talento: Este trabajo puede hacerse con la ayuda de los padres. Cada papá/mamá, familiar o persona significativa de cada alumno contestará un cuestionario enviado a las casas por cuaderno sobre las habilidades con las que considera que cuenta y su disponibilidad de horario. Semanalmente o con la frecuencia necesaria, invitar a los familiares para que concurran a la Institución a “enseñar su talento”. La idea es trabajar con el concepto de que todos somos inteligentes si apuntamos a “las inteligencias” y no a la inteligencia como algo singular. Se podrá enseñar a cocinar una torta para compartir, escuchar un cuento en boca de los padres, aprender a sacar fotos, etc. Es importante que los chicos/as comiencen a valorar las habilidades de los otros y puedan descubrir las propias. Este trabajo también sirve para investigar sobre uno mismo, hallando gustos desconocidos por actividades nunca puestas en juego.
Atiendo tu necesidad: Se les pide a los alumnos que creen un personaje, le pongan nombre y lo ubiquen en 4 diferentes etapas de crecimiento, por ejemplo: soy un bebé recién nacido, ya como solito, comencé a caminar y hablar y estoy en X grado. (Se gún el grado en el que se esté trabajando). Se reparten tarjetas escritas por el docente en las que aparecen por escrito las características de los niños en cada una de las etapas de crecimiento antes mencionadas. Los alumnos, sobre un papel afiche negro con tizas mojadas o en cartulinas  con marcadores utilizando la técnica gráfica que quieran (pueden ser revistas o diarios recortados también) ilustrarán la situación de ese personaje a modo de crónica o bitácora, por ejemplo: Me despierto a las tres de la mañana. Lloro. Me cambian los pañales, pero sigo llorando, me dan de comer, pero lloro. En realidad me duele la panza, etc.
Dramatizar la escena dibujada y pedir a los chicos/as que enuncien en pocas palabras las necesidades que atravesó este personaje en las diferentes etapas de crecimiento, que cuenten anécdotas acerca de lo que vivieron ellos en cada una de estas etapas, que encuentren semejanzas y diferencias, También se pueden remarcar qué necesidades se mantuvieron o aparecieron en las cuatro etapas, por ejemplo el alimento, el afecto. Por último sería muy enriquecedor que cada uno enuncie ante qué necesidad se siente más hábil como “proveedor” y por qué, por ejemplo “Yo me siento más hábil en proveer mimos porque soy muy mimoso, o yo soy bárbaro en hacer juguetitos para entretener a X mientras lo baña la mamá”, etc.
 
 

[1] Galende, Emiliano. Fragmentos del trabajo “Subjetividad y resiliencia: del azar y la complejidad. Los ciclos de la vida”. De próxima aparición por Paidós. Extractado del diario Página 12 correspondiente a la nota “Fuerzas de flaqueza” del 30/ 09/ 2004.
[2] Gamboa De Vitelleschi, Susana. “Juego, Resiliencia, Resiliencia-Juego” .Buenos Aires. Bonum. 2006
[3] PICHON RIVIERE, E. “Historia de la técnica de los grupos operativos”. Clase dictada por PICHÓN RIVIERE el 13 de mayo de 1970. Reproducido de la revista “Temas de Psicología Social”. Año 4, Nº 3,  septiembre 1980
 





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